Biblioteca Bolsillitos


Esta es la colección que más quiero, la que me gustaría completar, aunque sé que nunca voy a poder lograrlo, Son libritos de pequeño formato, 10X14 cm., que aparecían semanalmente en los kioscos. Tengo más de 100, pero son muchos más. El Nº 1 salió a principios de 1952, el de numeración más alta que tengo, el Nº981, es de diciembre de 1970 y no creo que sea el último. Duraron por lo menos 18 años, todo un éxito editorial. Pertenecen a un tipo de publicación llamada técnicamente “literatura de cordel” o sea libros humildes, muy baratos, dirigidos a un público amplio. La editorial que los publicaba, que hoy ya no existe, se llamaba Editorial Abril. El director de la colección era el célebre Boris Spivacow y mucho de los autores, que firmaban con seudónimo, después llegaron a ser escritores famosos. Los que conozco son los siguientes: Beatriz es Beatriz Ferro, Inés es Inés Malinov, Sánchez Puyol es Héctor Oesterheld, Noñé es Estela Pigretti, Nora es Nora Somolensky, Susi es Susi Hochstim… y hasta ahí sé. Me gustaría saber quiénes eran los demás, especialmente el que firmaba Papá Noel, cuyos cuentos de las Caperucitas me encantaban cuando era niña. Porque mi mamá me los compraba todas las semanas. Llegué a tener un cajón lleno, pero un día, cuando ya tenía 11 ó 12 años, mi papá, vaya a saber porqué, los tiró… sólo se salvaron unos 30 que yo había separado porque me gustaban mucho… Los demás que tengo los he ido comprando de grande. Uno de mis mayores placeres es encontrarme, en una librería de viejo, en el puesto de una feria o en internet, con un bolsillito. Los ilustradores también usaban seudónimo: Chikie, Csecs, Leo, Ruth, Agi, Horacio…Una moda de otra época que, por suerte, ya no se usa. Muy pocos ilustradores firmaban con nombre y apellido: por ejemplo, Alberto Breccia. Una fea costumbre que viene de lejos, estoy pensando en Charles Perrault, el ilustre académico que hizo que su hijo firmara el libro de sus célebres cuentos, negando así la paternidad de seres tan maravillosos como Caperucita Roja, Cenicienta, Pulgarcito o el Gato con botas. Ahora, en cambio, todos los escritores e ilustradores de literatura infantil se enorgullecen de firmar sus obras. Eso es todo, por el momento. Pero tengan en cuenta que debe haber muchos libritos de esta colección rondando por ahí. Así que, ya lo saben, si ven un bolsillito perdido, aunque esté escrito o sin tapas, no duden en avisarme.

1 comentario:

Laura dijo...

Hola, naci en 1967 y soy la tercera de 3 hermanos. Los tres los leimos y mi mama los conservo. Los leyeron mis sobrinas mellizas que tienen 19 y mi hijo que tiene 8, desde los 4 años aproximadamente y todavia no los quiere dejar de leer.
Tengo mas de 100 seguro. El estado de la mayoria es regular y muchos de ellos tienen las tapas despegadas. Periodicamente restauro algunos, pero inevitablemente al seguirlos leyendo se siguen de alguna manera deteriorando. Mi hijo dice que los quiere guardar para leerselos a sus hijos. Estos libros y los Libros Polidoro fueron para mi la mejor literatura infantil que he visto. Soy profesora de literatura y he seguido en contacto con el mundo de la literatura infantil. Hoy por hoy no hay libros infantiles de calidad economicos. Y de los caros, ni siquiera se encuentran muchos buenos, por lo menos en Uruguay, que es donde vivo.
Dice mama que ella los compraba en los omnibus, los vendian como antes se vendian los diarios, en los colectivos como dicen ustedes.