Hay algo que mi familia y mis amigos saben, pero hoy quiero que lo sepan todos los que se encuentren con este blog. En la foto hay algunos ejemplares de los tesoros de mi biblioteca. Libros infantiles de mediados del siglo pasado hechos por editoriales argentinas que hicieron cosas maravillosas entre 1940 y 1970, un poco antes, un poco después. Hay muchos de autores argentinos, especialmente los de Abril y CEAL, pero también de autores e ilustradores extranjeros como los publicados por Sigmar, Kapelusz, Atlántida...Mientras escribo esto, estoy recordando todos los libros que no incluí en la foto...No importa, otro día subo más.
Lo que quiero explicar es que Había una vez...es una biblioteca privada, es la biblioteca familiar que disfrutaron mis hijos y mis nietos y que, ya lo hablé con mis cinco hijos, se va a quedar en mi familia.
Pero no soy egoísta, tan solo no quiero desprenderme de mis libros y, cuando yo no esté, quiero que los hereden y los cuiden miembros de mi familia. Mis hijos saben lo importantes que son para mí y los van a conservar. Ya los compartí de alguna forma, en mis diferentes blogs, donde están escaneados completos todos los ejemplares que tenemos de las colecciones de Izawa e Hijikata y casi todos de los de Abril (aún hay muchos, de diferentes colecciones, sin digitalizar). Algunos, como la colección Había una vez de Sigmar, están en este mismo blog y los otros los pueden buscar en la pestaña de BLOGS AMIGOS.
En estos últimos años me dediqué poco a mis blogs, especialmente a este. Cuando me jubilé, tuve que buscar otro medio de ganarme la vida y me puse a vender libros. No los míos, obviamente. Y eso me quita tiempo para hacer estas cosas, aunque también me ayuda a conocer libros y autores nuevos.
Lo que quería realmente decir, es que con las visitas de Gabriela y Adriana que mencioné antes, se está concretando algo que surgió espontáneamente, por la atención y el cariño por los libros de muchas personas. En este momento estoy ayudando a otra querida amiga, Luisa Salgado, una gran biblioecaria, a conseguir ejemplares de los libros infantiles prohibidos durante la última dictadura militar. Y me acuerdo también que, hace ya algunos años, intercambié libros de Oesterheld con Mauro y Valentín...y ni hablar de los que sigo compartiendo con Roberto.
Me encanta conocer bibliófilos nuevos y ayudarlos en sus búsquedas. Creo que mi biblioteca es un centro de doumentación importante y las puertas están abiertas para todos los que quieran venir a consultar los libros, ya sean estudiantes, investigadores o lectores nostálgicos. Todos serán bien recibidos. Pueden venir todas las veces que quieran, en forma gratuita.
Lo único que tiene que hacer es mandarme un whatsapp al 11 3771 5650 para arreglar el día de la visita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario